
Los Sardos de la floreciente civilización nurágica
La civilización nurágica empezó a desarrollarse alrededor del XVIII siglo a.C.,conocida también como la Edad del Bronce. Toma su nombre del nuraghe, la típica construcción a torre que caracteriza nuestra Isla.
Además de las megalíticas construcciones y de los numerosos hallazgos descubiertos en toda la isla, de esta época no quedan huellas de documentos escritos. Aún no se sabe como comunicaban entre ellos, pero una cosa es cierta: eran muy buenos en la elaboración de los metales,sobre todo del bronce.
Mucha la manufactura descubierta en los sitios arqueológicos, la mayoría guardada en los principales museos de Cerdeña: famosos son los bronzetti, pequeñas estatuas representantes divinidades o seres monstruosos, personajes importantes de cada tribu, guerreros, hombres y mujeres que ofrecen dones a los dioses para darles las gracias para haber satisfecho sus deseos o para pedirles ayuda en ocasiones importantes; no faltan los animales o pequeños barcos que venían empleados como candiles.
Alrededor de la segunda mitad del III milenio a.C. los Sardos sintieron la necesidad de construir pueblos en situaciones dominantes, como por ejemplo sobre las colinas donde se podía controlar todo el territorio.
Con el pasar del tiempo, se levantaron las cintas de protección y torres para el control. Sucesivamente fue construido el nuraghe, que al principio, no tenía su clásica forma de torre “a tholos”: era más bajo, ordinario, pero más amplio y repartido en pasillos, sin la habitación central sin la habitación central.
El nuraghe más conocido en el mundo es el “a tholos”, aparecido alrededor del XVI siglo a.C.: una construcción megalítica hecha de peñascos cuadrados (superpuestos sin emplear pegamentos), más largos en la base y más estrechos en la parte alta.
Los nuraghe son torres tronco-cónicas, cuya verdadera función no se sabe todavía: en principio se pensaba desarrollaban sólo el papel de defensa, pero unos estudiosos han recordado que en aquella época aún no habían llegado poblaciones extranjeras. Por lo tanto se cree que venían empleados para distinguir y marcar los territorios de las diferentes tribus o de las federaciones de tribus: en las principales torres probablemente se reunían los jefes de las tribus y los sacerdotes, mientras que los edificios adyacentes serían destinados a usos religiosos.
Cerdeña cuenta aproximadamente con 7.000 nuraghe censados, una parte de ellos están todavía cubiertos de tierra, detritos y vegetación.
En algunas localidades, desde la torre sencilla se pasa a las construcciones un poco más complejas, con una torre central (llamada mastìo) unida a otras torres (los lobi), todas ceñidas por altas paredes de protección. Generalmente las fisuras de la parte alta se solía cubrir con una losa de roca. En muchos casos el acceso para el interior se encontraba justo en la cima y se bajaba por unas escaleras helicoidales construidas con grandes piedras cuadradas.
Al exterior se utilizaban escaleras de madera o los surcos entre las paredes. A veces para entrar en habitaciones secundarias se pasaba por galerías.
Los nuraghe más imponentes se construían de tres plantas: así se explica el porqué llegaban a alturas de 20 metros.

Búsqueda Alojamiento






