Se vuelve a descubrir el fascino de la casa campidanese

Se vuelve a descubrir el fascino de  la casa campidanese

En las afueras de Cagliari (el arrabal de Pirri, por ejemplo, tiene su propia historia), las ciudades del Campidano enseñan algunas tipologías de casas que cambian según el oficio de su dueño. Agricultores y pastores constituyen un caso especial por sus actividades.  

En los centros poblados, en general, cada núcleo familiar vivía en el interior de un patio delimitado por paredes perimétricas bastante altas, que garantizaban la privacidad. En el idioma local se llama “sa lolla”la galería situada entre la casa y el patio cercado. Gran importancia tienen los característicos portales de madera, que representan otra atracción.

Antaño en algunos pueblos (sobre todo en Serrenti y Sardara), donde en el interior del espacio habitable se desarrollaba una actividad artesanal o comercial, el arquitrabe colocado encima del portal de la entrada, sigue enseñando las insignias de los oficios grabadas en la roca por los canteros locales.

En el territorio alrededor de Cagliari, para satisfacer las exigencias económicas y la falta de espacio, ocurría muy a menudo que las nuevas calles tomaban origen de la sucesión de pequeños patios que estaban el uno cerca del otro: éste es el caso de Quartu Sant’Elena y Monserrato, para hacer unos ejemplos. En las últimas décadas, quien ha tenido la suerte y la posibilidad de comprar una casa típica campidanese, ha sido tocado por la lotería: rehabilitadas y con algunas estrategias arquitectónicas, han adquirido un gran valor económico. Hoy en día es muy dificil conseguir y comprar un edificio como éste.

Adapataciones de la casa campidanese se siguen encontrando en los territorios más cercanos a Campidano, como por ejemplo en Trexenta y en Marmilla.