Los bastiones y las torres españolas de Alguer

Los bastiones y las torres españolas de Alguer

En el centro de Alguer son muchos los testimonios de la dominación aragonesa. A empezar de los Bastiones que se asoman al puerto y al Lungomare Marco Polo (Paseo marítimo), y de las torres que ciñen el casco viejo, entre las cuales destaca la de Sulis en la homónima plaza (en época medieval se llamaba torre del Sperone Reale- Espuela Real, hoy toma su nombre del patriota cagliaritano Vincenzo Sulis que fue encerrado en 1799 por conspiración, y aquí quedó 21 años hasta la gracia recibida por el rey Carlo Felice. Sulis pasó los últimos años de su vida en la Isla de La Maddalena), la torre de Porta a Terra (o del Portal, como se llamaba en la antigüedad, cuando era la entrada principal para los que llegaban de Sassari), las torres de San Giovanni (después de las obras de relleno de la acequia, necesarias para ampliar el centro poblado, hoy acoge el Museo virtual de la Historia de Alguer) y de San Giacomo (construida circular, como las otras, en 1626 fue transformada en octogonal).

Alguer, fundada en el siglo XII por la familia Doria, tuvo que rendirse al largo asedio de los aragoneses que entraron en la ciudad fortalecida el 31 de agosto de 1353. En los años siguientes, desde Cataluña llegó mucha gente que aquí se quedó imponiendo su cultura, empezando del idioma. Alguer es una de las siete ciudades regias de Cerdeña junto a Cagliari, Sassari, Oristano, Bosa, Castelsardo e Iglesias.  

La larga estancia de los aragoneses y catalanes ha dejado muchas torres esparcidas a lo largo de la costa, como por ejemplo la torre del Porticciolo y las de la zona de Porto Ferro: torre Negra, torre Bianca, torre Bantine Sale. Más grande es la torre del Bulo, construida sobre el promontorio de Capo Caccia en el siglo XVII.