
La capital del florido Giudicato de Arborea
Oristano, después de la caída de Tharros, se convirtió en la capital del Giudicato de Arborea, gracias a su envidiable colocación geográfica y a la extensión del centro poblado. El Arconte de Cerdeña, para mejor defender ese tramo de costa de las invasiones árabes, había entregado sus poderes a un delegado que desgraciadamente lo traicionó, llegando a ser independiente nombrandose Juez.
En 1070 el Giudicato de Arborea gozaba de una sólida estructura política, con al poder el Juez Orzocco I (hijo de Mariano I), que controlaba un territorio de unos 4.500 kilómetros cuadros que se extendía en la Cerdeña del centro-norte.
El puerto de Aristanis era un centro comercial de gran interés, tanto que los Pisanes como los Genoveses se trasladaron de Tharros para conquistarlo. Al principio el Giudicato de Arborea, que estaba de la parte de Pisa, empezó a acercarse a Génova con la llegada de Costantino I, alrededor de 1125: evidentemente los beneficios prometidos por la República marinera eran mucho más interesantes.
Después una larga batalla para controlar el territorio, Pisa y Génova llegaron en 1133 a un compromiso bendido por el Papa, repartiéndose Cerdeña y Córsega. El Giudicato de Arborea volvió en las manos de los Pisanes, pero la paz duró sólo cinco años, hasta que el Juez Comita III se alió otra vez con los Genoveses, y por eso fue excolmugado. El tira y afloja entre las dos Repúblicas duró por mucho tiempo.








