
La cueva del Bue Marino, donde vivía la foca monja
Entre las muchas cavidades naturales de la costa de Nuorese, la más grande e importante es sin dudas la famosa cueva del Buey Marino, en el territorio de Dorgali. Se puede llegar por barco saliendo de los puertos turísticos de Cala Gonone, Santa Maria Navarrese y Arbatax (en coche es un poco más dificil llegar porque no hay senderos con indicaciones). Hace algunos decenios la cueva estaba poblada por los últimos ejemplares de foca monja, hoy especie extinguida. En las paredes interiores de la cueva del Buey Marino son visibles dibujos prehistóricos. En la cueva, larga unos kilómetros, hay arena muy blanca cerca de lagos subterráneos de agua cristalina.
En el territorio de Dorgali, al lado del Monte S’Ospile, se encuentra la cueva de Ispinigoli: una vez cruzada la entrada, se llega a una sala grande bajando unos 300 escalones. Una gigantesca columna calcárea, alta unos cuarenta metros, se levanta en el medio de la cavidad hasta tocar la bóveda: se considera la más alta de Europa.
Las cuevas de Sa Oche (la voz) y de Su Bentu (el viento) se despliegan por kilómetros en las entrañas del Supramonte, en el territorio de Oliena. Por buena parte llevan agua helada de un torrente subterráneo, que alimenta pequeños lagos y atrae a muchos submarinistas de todo el mundo. Los muy pocos afortunados que han logrado recorrerla, adoptando grandes precauciones, han documentado el descubrimiento de lugares impactantes. Siempre en esta zona se encuentran las cuevas de S’Istampu, Sas Ballas y Sa Turgusa.








